sábado, 28 de abril de 2012

Resultados del análisis estructural de un poema lírico


Estructura del poema “Elegía última”


Todo es igual, remedo de sí mismo,
desasosiego y aflicción de espíritu.

Persecución, proyecto que no acaba
su interminable secreción de seda.

El sol que por momentos nos alumbra
o nos incendia esplendorosamente,
encerrados en círculos de fuego.

La estrella que nos hiende sus agujas
y de su luz y de su cruz más alta
deja caer su inagotable gota.

Los hombres que se apagan y sus nombres
que van sin exhalar ni una queja
a ocupar sus nocturnas hornacinas.

Sino de luz en luz, de sombra en sombra,
ir a la desaparición final.  

Como su nombre lo indica, el poema corresponde a una elegía: género que indica que la obra es un canto de dolor inspirado por algún acontecimiento fúnebre. Esto se hace evidente desde el nivel fónico-fonológico que resulta de la articulación y recurrencia de sonidos (Beristáin, 1997:88). Así, en la primera estrofa, se puede notar el predominio de las vocales abiertas (/a/, /e/, /o/) “Todo es”, “remedo de”, “desasosiego”. Esta recurrencia corresponde con el tono solemne del poema porque estos sonidos tienen tonía más baja que las vocales cerradas. También predominan las oclusivas sonoras, principalmente la dental (/d/), y las sibilantes (/s/): crean un efecto aliterativo, como en la palabra “desasosiego”, el sentido de esa palabra se traslada al resto de la estrofa.
      En el nivel morfológico, destaca el hecho de que predominan los sustantivos sobre cualquier otra categoría gramatical: esta es una cualidad de la poesía lírica (en oposición a la narrativa y la dramática, géneros en los que predominan los verbos). El poema consta de un solo sujeto: “Todo”, adverbio sustantivado que se refiere a una cosa íntegra, que consta de la suma y conjunto de sus partes integrantes. El poema está compuesto por un único predicado determinado por el verbo conjugado “es”. En adelante, una serie de predicativos desarticulan ese “todo”. El primer predicativo es fundamental: “igual”, idea que subraya, negativamente, el sentido del sujeto con la expresión “remedo de sí mismo”. El siguiente predicativo define ese todo como “desasosiego y aflicción de espíritu”.
       En la segunda estrofa los predicativos son “persecución” y “proyecto”, sustantivos que aluden a un sentido que, sin embargo, “no acaba”. La metáfora alude al proyecto de la mariposa que crea un capullo para transformarse: el proyecto al que alude el poema sería una transformación imposible, interminable ("proyecto que no acaba / su interminable secreción de seda"). El campo semántico de la tercera y cuarta estrofas cambia, de lo espiritual a lo cósmico: “el sol” y “la estrella”. El sol “que por momentos […] nos incendia esplendorosamente, encerrados en círculos de fuego” es la expresión que incluye al hablante y al receptor del mensaje: los hombres. El verbo “incendiar” tiene un sentido de consumación; los “círculos de fuego”, probablemente se refieren al ciclo de los días. La estrella es la metáfora del destino de los hombres pues “hiende sus agujas”, es decir, hiere y se hace visible como una lágrima (“de su luz y de su cruz más alta / deja caer su inagotable gota”.
De ahí, el último predicativo se refiere a “los hombres” y su mortalidad: “que van sin exhalar ni una queja a ocupar sus nocturnas hornacinas”. El poema concluye con la sentencia de que la “desaparición final” es el “sino” que ocupa al todo.
 La elegía, entonces, es un canto fúnebre al género humano, a sus días y a sus anhelos. Mantiene cierta influencia de la ascética, pero su conclusión niega la perfección, no supera la "noche oscura" que terminaría con la unión espiritual con Dios. Desasosiego que se dirige, conscientemente, a su desaparición final, es la idea que abre y cierra este poema caracterizado por su estético pesimismo.


Bibliografía:

Manuel Ponce, Material de lectura, pról. Javier Sicilia, sel. Jorge González de León y Javier Sicilia http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=230&Itemid=1
Beristáin, Helena. Análisis e interpretación del poema lírico, México, FFyL-IIF-UNAM, 1997.

2 comentarios:

  1. Interesante. Pero uno necesita estar en desacuerdo. Primero porque no todo poema que es elegía es funeral, que haya derivado a ser sólo elegía funeral en la generalida de la poesía en lengua española es otra cosa, en sí una elegía lo es por los sentimientos elevados. El padre Ponce escribió varias elegías funerales, de hecho un poemario que se llama así.

    Segundo. Aunque se declara estructuralista el análisis va corriendo por la estilística, o por lo menos está en el mismo sentido por el que discurren los comentarista del michoacano.

    Tercero. No es ascética, categoria por demás insuficiente, es poesía teológica, por ahí circula un librillo que define con alguna holgura el término que es aplicado a San Juan de la Cruz.

    Cuarto. ¿Noche oscura? Siempre. Se acusa a Ponce de optimismo sacramental, cosa que se niega aquí; antes de cerrar esto deseo preguntar: ¿cuál es la diferencia de este poema con un escrito similar de Gide que parecen acabar en la desesperación?

    El sino de las pasiones y anhelos del hombre es ir de luz en luz, de sombra en sombra...

    ResponderEliminar
  2. Pueden esplicarme paso a paso como analizar un poema con el formalismo ruso

    ResponderEliminar